La cueca
Se va la primerita
La cueca es la forma musical criollo-mestiza que identifica fuertemente al habitante del área occidental del país. Se baila en parejas, con pañuelo y con figuras sencillas, pero provocativas. Es pieza obligada en todas las ocasiones de festejo. Cada región del país tiene su propio estilo de interpretar y bailar la cueca: la chuquisaqueña es “valseada”, lenta y señorial; la cochabambina, simple y juguetona; la paceña, un poco seria pero en plan de conquista; finalmente, la cueca tarijeña, más rápida y con letras alegres y risueñas.
La segundita
Como forma, la cueca se consolidó a lo largo del siglo XIX, logrando incluso hacerse un espacio en los salones de la aristocracia urbana. En las fiestas de la élite (la high class de entonces), en las primeras horas se bailaban polkas y redovas, pero cuando el alcohol cundía, se sacaban las guitarras y se bailaba cueca.
Quimba con Roncal
La cueca tuvo su más alto representante en la figura de Simeón Roncal (Sucre, 1870 – La Paz, 1953), quien compuso más de 40 cuecas para piano, consideradas como un exponente de perfección y de virtuosismo pianístico. A pesar de la dificultad de su interpretación (pocos pianistas se animan a tocar sus piezas), obras como Soledad y Huérfana Virginia* forman parte del patrimonio musical boliviano más conocido y difundido a nivel popular.
Jaleo con aro
Después de Roncal, el siguiente momento de oro de la cueca boliviana es, sin dudas, la Guerra del Chaco. Obras como Destacamento 111 de Miguel Ángel Valda e Infierno verde de Alberto Ruiz Lavadenz se popularizaron después del conflicto. En la misma época, también destacaron Cholita paceña, de Manuel Elías Coronel y Puñal envenenado de Alberto Ruiz Lavadenz.
Aro, aro, aro…..”cuando fui a tu casa me sacaste un revolver, ahora ya no me dan ganas de vólver”











