La identidad desde afuera
Una migración masiva
Así como la noche dictatorial impuso el exilio a muchos bolivianos en la década de 1970, las crisis económicas de los decenios posteriores forjaron otro tipo de destierro: la migración masiva de las clases bajas bolivianas que, producto de la depresión y relocalización minera y de la privatización de la industria y el agro, ya habían intentado sin fortuna mejorar sus condiciones de vida yendo del campo a las ciudades, y ahora apuntaban a nuevos destinos. Argentina y Estados Unidos primero; Brasil y España después. Estos destinos se convirtieron en las nuevas tierras prometidas donde nuestros compatriotas buscaban emplearse (o subemplearse) hasta llegar a conformar comunidades activas consolidadas en varias ciudades de los países mencionados.
La Bomba
Los cruceños Azul Azul, con su cantante y compositor de hits Fabio Zambrana al frente, desde un pop latino pegadizo, lograron que sus melodías y letras sencillas se adentraran en la memoria popular, sobre todo del migrante. Donde quiera que este fuera escuchaba La Bomba y no había más remedio que bailarla. Luego vino una polémica por el plagio “autorizado” por Sony a cargo de los argentinos King África.
Un movimiento sensual
Más allá de los reparos estéticos, esta canción contribuyó a la identificación y alegría de las comunidades bolivianas desplazadas. Y más allá de la polarización político-regional, Zambrana no dejó de lucir en sus presentaciones y apariciones públicas nacionales e internacionales una gorra con la inscripción “Bolivia” en la frente. Su hit a nivel latinoamericano de fines de los 90’ les sacó más de una sonrisa a aquellos que se llevaron a Bolivia consigo a distintas partes, ya sea para la consecución de un sueño o para vivir la pesadilla del subempleo y el confinamiento.











